Prevención del suicidio: señales de alarma y cómo ayudar
Autora: Gaelle Serrano Clemente, psicóloga
Cada mes de septiembre, en torno al Día Mundial para la Prevención del Suicidio, que se celebra el 10 de septiembre, se refuerza la importancia de hablar de un problema de salud pública que durante mucho tiempo ha estado rodeado de silencio, miedo y estigma.
Abrir la conversación es fundamental para generar conciencia y recordar que detrás de cada estadística hay una vida, una historia y una red de personas que también pueden verse profundamente afectadas.
La prevención del suicidio no consiste únicamente en intervenir cuando existe una crisis. También implica aprender a reconocer señales de alarma, construir entornos de apoyo, fomentar la escucha empática y facilitar el acceso a recursos profesionales cuando una persona atraviesa un sufrimiento intenso.
Si existe riesgo inmediato, busca ayuda
Si tú o una persona cercana está pensando en suicidarse, expresa intención de hacerse daño o existe un riesgo inmediato, es importante buscar ayuda.
En España, la Línea 024 ofrece atención a personas con pensamientos, ideación o riesgo de conducta suicida, así como a familiares y allegados. Es gratuita, confidencial y está disponible las 24 horas del día, los 365 días del año. Ante una emergencia vital inminente, debe contactarse directamente con el 112. Ministerio de Sanidad
La Línea 024 no sustituye una valoración presencial por parte de un profesional sanitario cuando esta sea necesaria.
Hablar del suicidio también forma parte de la prevención
Hablar de suicidio no es sencillo.
Durante mucho tiempo se ha evitado este tema por miedo a empeorar la situación o a decir algo inadecuado. Sin embargo, el silencio puede aumentar la sensación de aislamiento de la persona que está sufriendo.
Cuando existe preocupación, preguntar de forma directa, clara y respetuosa puede abrir un espacio para que la persona explique qué le está ocurriendo y facilitar la búsqueda de ayuda.
No necesitamos tener las palabras perfectas.
Necesitamos escuchar, tomar en serio lo que la persona expresa y actuar cuando la situación lo requiere.
¿De qué hablamos cuando hablamos de conducta suicida?
Dentro de la conducta suicida existen distintos conceptos que conviene diferenciar.
Ideación suicida
La ideación suicida hace referencia a pensamientos relacionados con la posibilidad de morir por suicidio.
Estos pensamientos pueden variar en intensidad y concreción. En algunas personas pueden aparecer de manera puntual y, en otras, hacerse más persistentes o acompañarse de una planificación.
Planificación suicida
La planificación implica que la persona comienza a elaborar de forma más concreta cómo llevar a cabo un suicidio.
La presencia de una planificación requiere especial atención y valoración profesional.
Intento de suicidio
El intento de suicidio es una conducta realizada con intención de morir que no produce el fallecimiento.
Un intento previo constituye un factor importante de riesgo y debe tomarse siempre en serio. La Organización Mundial de la Salud identifica los intentos previos como uno de los principales factores de riesgo en población general. Organización Mundial de la Salud
Suicidio
El suicidio es la muerte causada por una conducta realizada con intención de morir.
Aunque estos conceptos están relacionados, cada situación es distinta y necesita una valoración individual.
El suicidio es un problema de salud pública
El suicidio continúa siendo una problemática de gran magnitud a nivel mundial.
Según la Organización Mundial de la Salud, más de 720.000 personas mueren por suicidio cada año. Las estimaciones mundiales más recientes sitúan en 727.000 las muertes ocurridas en 2021. Ese mismo año, el suicidio fue la tercera causa de muerte entre las personas de 15 a 29 años. Organización Mundial de la Salud
En España, los datos definitivos del Instituto Nacional de Estadística registraron 3.953 muertes por suicidio en 2024, un 4 % menos que el año anterior. Ese año fue la segunda causa externa de muerte, después de las caídas accidentales. INE
Las cifras permiten comprender la dimensión del problema, pero detrás de cada una existe una persona, una historia y un entorno que también se ve afectado.
¿Por qué una persona puede llegar a pensar en el suicidio?
No existe una única causa.
El suicidio es un fenómeno complejo y multifactorial en el que pueden intervenir factores psicológicos, sociales, culturales, biológicos y ambientales. Organización Mundial de la Salud
En algunas crisis, la persona puede experimentar un sufrimiento tan intenso que llega a percibir su situación como insoportable, interminable o sin solución.
En esos momentos puede resultar mucho más difícil identificar alternativas o recurrir a estrategias de afrontamiento que en otras circunstancias sí estarían disponibles.
Los problemas de salud mental pueden aumentar el riesgo, especialmente cuando se combinan con otros factores de vulnerabilidad. Sin embargo, no todas las personas con un trastorno psicológico presentan conducta suicida ni todas las personas con ideación suicida tienen necesariamente un diagnóstico psiquiátrico.
Por eso resulta importante evitar explicaciones demasiado simples.
No se trata de una falta de voluntad.
Ni de debilidad.
Ni de que exista una única razón capaz de explicar lo que está ocurriendo.
Factores que pueden aumentar el riesgo suicida
Existen determinadas circunstancias que pueden aumentar la vulnerabilidad de una persona, especialmente cuando aparecen varias al mismo tiempo.
Entre ellas pueden encontrarse:
- Intentos de suicidio previos
- Problemas graves de salud mental
- Consumo problemático de alcohol u otras sustancias
- Dolor crónico o enfermedades graves
- Aislamiento social
- Pérdidas importantes
- Rupturas o conflictos relacionales
- Situaciones económicas o laborales muy adversas
- Experiencias traumáticas
- Falta de apoyo social
Estos factores no permiten predecir por sí solos quién realizará una conducta suicida.
La valoración debe realizarse siempre teniendo en cuenta el contexto y la situación concreta de la persona.
¿Cuáles son las señales de alarma de suicidio?
Los factores de riesgo y las señales de alarma no son exactamente lo mismo.
Las señales de alarma son cambios, expresiones o comportamientos que pueden indicar que una persona está atravesando una crisis y necesita atención.
Algunas de las principales son:
- Hablar de querer morir o de no querer seguir viviendo
- Expresar desesperanza intensa
- Decir que se siente una carga para otras personas
- Mostrar una planificación concreta
- Realizar despedidas inusuales
- Regalar pertenencias importantes de forma inesperada
- Aislarse de manera marcada
- Mostrar cambios bruscos de comportamiento
- Aumentar significativamente el consumo de alcohol u otras sustancias
- Presentar un empeoramiento intenso del estado emocional
- Expresar que no encuentra salida a sus problemas
No todas las personas muestran señales evidentes.
Por eso, la ausencia de signos visibles no permite asegurar que no exista riesgo.
¿Cómo apoyar a una persona con pensamientos suicidas?
Acompañar a alguien que atraviesa pensamientos o conductas suicidas puede resultar difícil y doloroso.
Sin embargo, existen formas concretas de ayudar.
1. Pregunta de forma directa
Si te preocupa una persona, puedes preguntarle de manera clara y respetuosa si está pensando en hacerse daño o en suicidarse.
Por ejemplo:
“¿Estás pensando en hacerte daño?”
“¿Has pensado en suicidarte?”
Preguntar permite conocer mejor lo que está ocurriendo y puede facilitar que la persona exprese algo que quizá estaba llevando sola.
2. Escucha con empatía
Ofrece tu presencia sin juzgar ni minimizar lo que siente.
No es necesario encontrar inmediatamente una solución.
Escuchar con atención, permitir que explique cómo se siente y reconocer su sufrimiento puede ayudar a reducir la sensación de aislamiento.
Frases sencillas pueden ser útiles:
“Gracias por contármelo.”
“Quiero entender lo que estás viviendo.”
“Vamos a buscar ayuda.”
3. Toma cualquier señal en serio
No asumas que una persona “solo quiere llamar la atención”.
Cualquier expresión relacionada con querer morir o hacerse daño merece ser escuchada y valorada.
Ante la duda, es preferible buscar orientación profesional.
4. No la dejes sola si existe riesgo inmediato
Si la persona manifiesta intención inmediata de hacerse daño, existe una planificación concreta o consideras que puede estar en peligro, no la dejes sola.
Permanece con ella o asegúrate de que otra persona de confianza pueda acompañarla mientras se solicita ayuda.
En España puede contactarse con el 024 y, ante una emergencia vital inminente, con el 112. Ministerio de Sanidad
5. Facilita el acceso a ayuda profesional
Una persona en crisis puede tener dificultades para organizar los siguientes pasos.
Puedes ayudarla a:
- Contactar con un profesional sanitario
- Acudir a urgencias cuando sea necesario
- Llamar al 024
- Contactar con su psicólogo o psiquiatra
- Pedir apoyo a una persona de confianza
El acompañamiento puede ser especialmente importante cuando pedir ayuda resulta difícil.
6. Ayuda a hacer el entorno más seguro
Cuando existe riesgo, reducir el acceso a elementos con los que la persona pudiera hacerse daño puede ser una medida preventiva importante.
La OMS incluye la restricción del acceso a medios de suicidio entre las intervenciones eficaces de prevención. Organización Mundial de la Salud
No es necesario asumir esta responsabilidad en solitario. Ante un riesgo elevado, debe solicitarse ayuda profesional o de los servicios de emergencia.
7. Favorece un plan de seguridad
Un plan de seguridad puede ayudar a saber qué hacer cuando una crisis comienza a intensificarse.
Puede incluir:
- Señales personales de que la crisis está empeorando
- Estrategias que ayudan a atravesar el momento
- Personas de confianza a las que contactar
- Profesionales o servicios sanitarios
- Recursos de emergencia
- Medidas para hacer el entorno más seguro
Siempre que sea posible, es recomendable elaborarlo junto con un profesional de salud mental.
8. Mantén el contacto
El acompañamiento no termina necesariamente cuando pasa el momento de mayor intensidad.
Preguntar posteriormente cómo está la persona, cómo fue su cita o si necesita apoyo puede ayudar a mantener el vínculo y reducir el aislamiento.
Qué no hacer ante una persona con riesgo suicida
Aunque normalmente actuamos con buena intención, algunas respuestas pueden aumentar la sensación de incomprensión.
Conviene evitar:
- Minimizar lo que está sintiendo
- Decir que “no tiene motivos” para sentirse así
- Comparar su sufrimiento con el de otras personas
- Regañar o culpabilizar
- Intentar solucionar inmediatamente todos sus problemas
- Discutir sobre si debería sentirse de esa manera
- Prometer guardar secreto cuando existe un riesgo inmediato
- Asumir toda la responsabilidad tú solo
- Retrasar la búsqueda de ayuda cuando existe un riesgo elevado
Acompañar no significa convertirse en terapeuta de la persona.
Significa escuchar, estar presente y ayudarla a conectar con los recursos adecuados.
Después de un intento de suicidio
Un intento de suicidio debe tomarse siempre en serio.
No debería minimizarse porque la persona haya sobrevivido o porque posteriormente diga encontrarse mejor.
Después de un intento es importante realizar una valoración profesional del riesgo, atender el sufrimiento que existe detrás, establecer medidas de seguridad y organizar un seguimiento adecuado.
También puede ser necesario implicar a personas cercanas y facilitar el acceso continuado a atención de salud mental.
La prevención no empieza únicamente en la crisis
Cuando hablamos de prevención del suicidio es fácil pensar únicamente en situaciones de emergencia.
Pero prevenir también significa actuar mucho antes.
Implica:
- Facilitar el acceso a atención psicológica y psiquiátrica
- Reducir el estigma asociado a pedir ayuda
- Detectar y tratar problemas de salud mental
- Crear redes de apoyo
- Reducir el aislamiento
- Aprender a preguntar y escuchar
- Acompañar después de una crisis
- Mejorar el acceso a recursos de prevención
La OMS señala que existen intervenciones eficaces para prevenir el suicidio y que la prevención requiere actuar en distintos niveles. Organización Mundial de la Salud
Dónde pedir ayuda ante una crisis suicida en España
Si tú o alguien cercano atraviesa una crisis relacionada con pensamientos suicidas, existen recursos de ayuda.
- Línea 024: para personas con pensamientos, ideación o riesgo de conducta suicida y para familiares y allegados
- 112: ante una emergencia vital inminente
- Servicios sanitarios: centro de salud, profesional de salud mental o servicio de urgencias según la situación
La Línea 024 es de alcance nacional, gratuita, confidencial y está disponible las 24 horas del día, todos los días del año. Ministerio de Sanidad
Preguntas frecuentes sobre prevención del suicidio
¿Es malo preguntar a alguien si está pensando en suicidarse?
Si existen señales que preocupan, preguntar de forma clara y respetuosa permite conocer mejor la situación y abrir un espacio para que la persona pueda hablar de lo que está viviendo.
¿Cuáles son las principales señales de alarma?
Hablar de querer morir, expresar desesperanza intensa, mostrar una planificación, realizar despedidas inusuales, aislarse de manera significativa o presentar cambios importantes de comportamiento son algunas señales que requieren atención.
No todas las personas muestran señales evidentes.
¿Qué hago si alguien me dice que quiere morir?
Escucha sin juzgar, pregunta si existe intención inmediata de hacerse daño y ayuda a la persona a contactar con recursos profesionales.
Si existe una emergencia vital inminente, no la dejes sola y llama al 112.
¿Un intento previo aumenta el riesgo?
Sí. La OMS considera un intento previo de suicidio un factor de riesgo importante en población general. Organización Mundial de la Salud
¿Puede prevenirse el suicidio?
Sí. Existen intervenciones eficaces de prevención, aunque no existe una única medida capaz de prevenir todos los casos. Organización Mundial de la Salud
Hablar también es prevenir
Hablar de suicidio no es sencillo, pero es necesario.
Reconocer que se trata de un problema de salud pública de gran magnitud nos invita a comprenderlo con seriedad, sensibilidad y empatía.
En muchas ocasiones pueden aparecer señales que nos permitan detectar sufrimiento y actuar, aunque no siempre sean evidentes para quienes rodean a la persona.
Escuchar sin juzgar, acompañar en los momentos de mayor vulnerabilidad, reducir los riesgos inmediatos y facilitar el acceso a ayuda profesional son pasos concretos que pueden marcar una diferencia.
La prevención del suicidio tampoco se limita a la crisis.
Implica construir comunidades más empáticas y accesibles, donde las personas puedan expresar su dolor sin miedo al estigma y donde pedir ayuda sea entendido como una posibilidad real.
En septiembre, mes dedicado especialmente a la prevención del suicidio, y durante cada día del año, hablar de salud mental con claridad y humanidad forma parte del cuidado.
Este contenido tiene finalidad informativa y no sustituye una valoración profesional de salud mental ni la atención de los servicios de emergencia.
Referencias actualizadas
- World Health Organization. Suicide worldwide in 2021: global health estimates. 2025. Organización Mundial de la Salud
- World Health Organization. Suicide. Actualización de agosto de 2026. Organización Mundial de la Salud
- Instituto Nacional de Estadística. Defunciones según la causa de muerte. Datos 2024. INE
- Ministerio de Sanidad. 024. Línea de atención a la conducta suicida. Ministerio de Sanidad
- Echeburúa, E. (2015). Las múltiples caras del suicidio en la clínica psicológica. Terapia Psicológica, 33(2), 117-126.
- Campillo, C., & Fajardo, G. (2021). Prevención del suicidio y la conducta suicida. Gaceta Médica de México, 157.
















