Cuando falta alguien en la mesa en Navidad: el impacto emocional de las ausencias
Por Susana Rico Pérez
Psicóloga
Muchas personas experimentan tristeza en Navidad tras una pérdida, aunque no siempre sepan cómo nombrarlo. Cuando falta alguien en la mesa en Navidad, las celebraciones pueden convertirse en un recordatorio especialmente doloroso de la ausencia. Aunque socialmente estas fechas se asocian con alegría, unión y reencuentros, para muchas personas la Navidad intensifica emociones difíciles como la tristeza, la nostalgia o el vacío emocional. Vivir estas fechas tras una pérdida, una ruptura o una distancia significativa puede remover experiencias profundas que no siempre son visibles para los demás.
Sentirse triste, enfadado, apático o con ganas de que la Navidad pase rápido no es una señal de debilidad ni de ingratitud. Es una reacción humana ante la ausencia de alguien importante. Desde la psicología se ha observado que las fechas con un alto valor simbólico, como la Navidad, pueden reactivar recuerdos, vínculos y procesos emocionales que durante el resto del año permanecen más contenidos. Por eso, cuando falta alguien en la mesa, el impacto emocional suele ser mayor.
Por qué cuando falta alguien en la mesa en Navidad las emociones se intensifican
La Navidad refuerza el sentido de pertenencia, de familia y de continuidad. Las tradiciones, los rituales y los encuentros suelen repetirse año tras año, por lo que cualquier ausencia se hace más evidente, Desde un punto de vista psicológico, estas fechas funcionan como un amplificador emocional: conectan con la memoria, los vínculos afectivos y la historia personal.
Cuando una persona importante ya no está, el contraste entre lo que se espera socialmente y lo que realmente se siente puede generar confusión, culpa o sensación de desajuste emocional. No es extraño experimentar cansancio emocional, dificultad para disfrutar o una sensación de estar fuera de lugar.
Emociones frecuentes cuando falta alguien en Navidad
Cada persona vive la ausencia de forma distinta, pero algunas emociones habituales en estas fechas son:
– Tristeza por la pérdida o la distancia.
– Nostalgia por recuerdos y momentos compartidos.
– Enfado o sensación de injusticia.
– Culpa por poder disfrutar en algunos momentos.
– Apatía o desconexión emocional.
Todas estas reacciones entran dentro de la normalidad. No existe una forma correcta o incorrecta de vivir la Navidad cuando hay una ausencia. Cada proceso emocional tiene su propio ritmo.
Cómo entender psicológicamente estas reacciones
Desde la psicología del duelo se entiende que la mente y el cuerpo intentan adaptarse a una nueva realidad en la que alguien ya no está. Este proceso no es lineal ni uniforme. Las fechas señaladas, como la Navidad, pueden reactivar el dolor porque conectan con el vínculo y con lo que esa persona representaba en la vida cotidiana.
Validar lo que se siente es fundamental. Forzarse a estar bien o a mostrar una alegría que no se siente suele aumentar el malestar. Reconocer las emociones, ponerles nombre y permitir que estén presentes facilita una elaboración emocional más saludable.
La vivencia de la ausencia en el ámbito familiar
En el entorno familiar es habitual que cada persona viva la ausencia de manera diferente. Algunas necesitan hablar y recordar; otras prefieren celebraciones más sencillas o momentos de silencio. Estas diferencias pueden generar tensiones si no se comprenden.
Acompañarse no siempre significa animar o “hacer que el otro esté bien”, sino respetar los distintos ritmos emocionales y permitir que cada persona exprese lo que necesita, dentro de lo posible.
Claves de autocuidado emocional en Navidad
Algunas estrategias que pueden ayudar cuando la Navidad se vive con una ausencia son:
– Permitirse sentir sin juzgar las emociones que aparecen.
– Mantener pequeñas rutinas que aporten estabilidad.
– Crear algún gesto simbólico para honrar el recuerdo de esa persona, si se desea.
– Pedir apoyo a personas cercanas o a profesionales.
– Recordar que también es válido sonreír o disfrutar en algunos momentos, aunque exista dolor.
Aceptar nuevas formas de vivir estas fechas
A menudo existe la idea de que la Navidad “debería” vivirse de una determinada manera. Sin embargo, no hay un modelo universal. Con el tiempo, muchas personas encuentran nuevas formas de celebrar, recordar o dar espacio a la ausencia sin que esta lo ocupe todo.
Si estas fechas te pesan más de lo habitual, no es exagerado ni extraño. Las ausencias en la mesa no solo representan una silla vacía, sino todo lo que esa presencia significaba. Cuidarse emocionalmente, respetar el propio ritmo y permitirse sentir es una forma profunda de autocuidado en un momento especialmente sensible.
Referencias bibliográficas
American Psychological Association. (2018). Grief: Coping with the loss of a loved one. APA.
Bonanno, G. A. (2009). The other side of sadness: What the new science of bereavement tells us about life after loss. New York: Basic Books.
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