El Bullying y los trastornos alimentarios

Soy Adriana Rubinstein directora del Centro Tiban, psicóloga especialista en trastornos de la alimentación y obesidad y en terapia corporal.

Hoy, compartiré con vosotros un estudio realizado por un grupo de alumnas del Centro Tiban a las que quiero agradecer su esfuerzo y trabajo en la realización de este estudio.

  • Génesis Montserrat Riera Charlot
  • Daniela Mateus Ávila
  • Valeria María Terán Tinedo
  • Claudia Cendón de la Mata
  • Lucía Isasi Valles

¿Sufrir bullying nos predispone a padecer un TCA?

Los trastornos de la conducta alimentaria (TCA) se encuentran caracterizados por un desorden en la ingesta de los alimentos. También en la aparición de conductas compensatorias, es decir, de mecanismos destinados al control de peso. Se ha determinado que son trastornos que afectan principalmente a mujeres, siendo frecuente su aparición durante la adolescencia.

Eisenberg y Neumark (2008) sostiene que los insultos recibidos por el aspecto físico tienen gran influencia en la insatisfacción corporal y en el desarrollo posterior de TCA. Constituyen por tanto, una causa significativa de este tipo de desórdenes (citado en Carmona, Cangas, Langer, Aguilar y Gallego, 2015).

Estos insultos son propios del bullying o acoso, que supone el maltrato físico, verbal o psicológico continuado a un individuo. Es considerado una experiencia común y tiene consecuencias sociales como afecciones mentales. En un estudio realizado por Copeland, Bulik, Zucker, Wolke, Lereya y Costello (2015) se demostró que las víctimas de acoso presentaron patrones con incremento de síntomas de anorexia nerviosa y bulimia.

Descripción del estudio

Este estudio se realizó con la finalidad de comparar las experiencias vividas en cuanto al desarrollo de TCA y la presencia de acoso o bullying.  Para ello, se entrevistaron a voluntarias que han recibido terapia en el Centro de Psicología Tiban.

Abarcamos puntos álgidos tales como:

  • ¿Han sufrido bullying?
  • ¿En qué momento les ocurrió?
  • ¿Qué consecuencias sienten que ha tenido en sus vidas?
  • ¿Qué apoyos recibieron durante el proceso?

Se cotejaron las experiencias vividas por cada una de las participantes con el fin de entrever si existen semejanzas o diferencias entre todos los discursos.

Resultados encontrados y conclusiones finales

En la mayoría de los casos se negaba el haber experienciado bullying. A veces por desconocimiento de la definición. En todos los casos las experiencias son muy vívidas. Es decir, están presentes en el día de hoy aunque hayan transcurrido en algunos casos hasta 10 o 15 años desde entonces.

Se hallaron ciertas similitudes en el discurso de las participantes como:

  • Dificultad para relacionarse y consecuentemente el aislamiento social.

Esta dificultad podría deberse a características de personalidad como la introversión, baja autoestima o  impulsividad. Los cuales constituyen factores predisponentes a padecer un TCA. Pero la experiencia de acoso, aumenta la percepción de vergüenza interna, la sensación de que “algo falla” en la persona, y por lo tanto, potencia el aislamiento.

  • Desconfianza hacia otras personas.

La traición de las amistades o compañeros genera un profundo quiebre en la confianza, aumenta el aislamiento y la sensación de soledad. La sensación que les queda es de plena desconfianza. Como expresó una de las participantes “cualquiera puede hacerte daño, incluso quien decía ser tu mejor amiga”.

  • Miedo a ser juzgadas.

Como características de personalidad previas encontramos la necesidad desmesurada de recibir la aprobación de los demás, de agradar y ser aceptados. Éstas, se suelen originar en un entorno familiar excesivamente crítico y exigente, que no les ha permitido construir una autoestima positiva y sólida. Tras el bullying, el miedo al juicio y a la crítica se vuelve intenso y condiciona notablemente el comportamiento en sociedad. Pierden espontaneidad y autenticidad, y se comportan tal y como creen que los demás esperan de ellas.

Durante el periodo de acoso todas presentaban poca asertividad e incapacidad para poner límites a sus agresores. La mayoría de ellas son personas con cierta dependencia emocional o a su familia, amigos, pareja, etc.

Podemos concluir que el bullying podría constituirse como un poderoso factor desencadentante a padecer un TCA.